La extraña relación entre la ansiedad y el aprendizaje de idiomas

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La ansiedad y el aprendizaje de idiomas

Según el profesor Steven Krashen, hay dos maneras de desarrollar la habilidad lingüística: a través de la adquisición y mediante el aprendizaje consciente.

La adquisición del idioma es un proceso sub-consciente tal y como en el caso del niño que desarrolla su lengua madre naturalmente o el adulto que aprende una lengua extranjera de manera deliberada.

El aprendizaje es el proceso consciente de desarrollar una lengua extranjera a través de lecciones en el idioma y un foco en los aspectos gramaticales de la misma.

De acuerdo a la teoría de Krashen, un idioma aprendido no puede convertirse en adquisición.

No tiene sentido consumir gran parte del tiempo aprendiendo reglas gramaticales ya que no nos ayudará a volvernos más competentes a la hora de utilizar el idioma.

A lo sumo, el conocimiento que obtenemos sobre el mismo nos ayudaría en tests que prueben nuestra capacidad de comprensión escrita y/o lectora cuando contamos además con tiempo para la autocorrección, tal y como ocurre en la edición de un texto.

Al igual que todos los seres humanos digerimos la comida de la misma forma, Krashen advierte que el aprendizaje del idioma se hace de la misma forma en todas las partes del mundo: España, China, Estados Unidos, etc, con ligeras diferencias.

Aprendemos el idioma solo de una manera: cuando entendemos el mensaje. No cómo se dice, sino el “qué” se dice.

Según Krashen, este aspecto crucial de la adquisición de idiomas ha sido un aspecto totalmente ignorado por el sistema educativo tradicional.

Como expliqué en mi libro “Casi Nativo: Consejos, recursos y estrategias para aprender inglés de verdad”, existen 3 factores para el éxito en el idioma:

  • Motivación.
  • Autoestima
  • Ansiedad

A mayor interés o motivación, mayor capacidad de proseguir el estudio durante largos períodos de tiempo.

Si te quieres a ti mismo, aumentarás las posibilidades de que enfrentes de manera exitosa los altibajos que de por sí conlleva el proceso de aprendizaje, con relativa baja ansiedad y certeza absoluta de que serás capaz de superarte.


Es decir, un estudiante que tiene menos de un 20% de alcanzar la fluidez en el idioma seleccionado, no tiene un porqué lo suficientemente definido. Está desmotivado. Tiene un concepto personal muy mejorable: baja autoestima. Y se pone nervioso, tiene más miedo de hacer el ridículo de lo habitual: sufre de ansiedad.


Por el contrario, el estudiante que tiene todas las de ganar está motivado, tiene la autoestima alta y presenta bajos o inexistentes niveles de ansiedad al estudiar y/o conversar en su lengua objetivo.

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Por tanto, para progresar en el idioma de manera constante, el nivel de ansiedad ideal tiene que ser CERO. Lo que significa...


Llegar a tener una conversación en el idioma y no darte cuenta de que estás hablando en una lengua extranjera, significa que lo estás haciendo bien, ya que estás dirigiendo todo tu poder mental a la elaboración del mensaje.


Pero... ¿y qué pasa si aún me pongo nervioso cuando hablo?


Pues afortunadamente no todo está perdido. Nadie nace sabiendo, y ninguno de nosotros es perfecto.


Aunque no te garantizo que lo siguiente te convierta en el individuo más relajado o confiado del mundo, te aseguro que te dará una pauta que te permitirá disminuir los niveles de ansiedad a valores casi imperceptibles.


Técnicas de relajación para reducir la ansiedad


Si estás a la defensiva, no estás contento o simplemente tienes miedo de hacer el ridículo, existe un pantalla que te impide comprender el mensaje, para eliminar ese filtro, llevaremos a cabo la siguiente técnica:


Respirar lentamente ayuda a aliviar la ansiedad y evita en gran medida que sufras un ataque de pánico si la emples justo cuando empieces a ponerte nervioso.

Cuando empieces a aprender esta técnica, quizás te resulte útil practicarla tumbado en el suelo, con las rodillas dobladas y los pies a 50 cm de distancia.

Posiciona una mano en tu pecho y otra en el abdomen.

  1. Mantén la respiración y cuenta hasta 10.
  2. Exhala y relájate
  3. ​Inhala de nuevo lentamente a través de la nariz durante 3 segundos.
  4. ​Sube la mano del abdomen mientras mantienes la otra mano inmóvil encima de tu pecho.
  5. ​Exhala por la boca durante 3 segundos. Piensa en la palabra “tranquilidad” mientras exhalas.
  6. Baja la mano de tu abdomen a la par que exhalas.

    Después de un minuto de inhalación y exhalación en ciclos de 6 segundos, mantén tu respiración de nuevo durante 10 segundos.

    Repite este proceso durante 5 minutos.

    Una vez que hayas dominado la técnica mientras yaces en el suelo, empieza a practicar la respiración lenta sentado o de pie.

    De esta manera, serás capaz de realizar este tipo de respiración para relajarte cuando te dispongas a hablar en el idioma.

    Practica la técnica de la respiración profunda durante 20 minutos al día, en cualquier momento en el que te entre ansiedad. Dependiendo de la cantidad de compromisos que tengas durante el día, es posible que tengas que segmentar este espacio de 20 minutos, en 4 bloques de 5 minutos cada uno.

    O si lo prefieres así, dos sesiones de relajación de 20 minutos cada una.

    En definitiva:

    Adquirimos el idioma de manera natural cuando entendemos el mensaje en un contexto de baja ansiedad.


    Y ahora es tu turno:

    ¿Qué técnicas utilizas para no ponerte nervioso al hablar el idioma? ¿Qué te ha funcionado ya? ¿Te pones menos nervioso que antes?


    ¡Cuéntanoslo aquí abajo escribiendo un comentario!

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