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7 cosas que me hubiera gustado saber cuando empecé a estudiar inglés

A menudo hemos escuchado en las noticias o leído en artículos la existencia de personas que después de un accidente y tras un período en coma despiertan hablando un lengua distinta a la materna.

Y nos preguntamos: ¿cómo es posible?

Lo cierto no es que esta persona haya sido poseída por un espíritu de otro tiempo que habla el idioma. Tampoco es que el golpe haya desbloqueado una región místico-cognitiva del cerebro que poseía el acceso mágico a todos los idiomas del mundo.

Lo más probable es que ya hablara la lengua.

Es decir, que a lo largo de su vida hubiera aprendido el idioma en el colegio, o hubiera aprendido la lengua cuando vivió durante unos años en un país extranjero.

Y el accidente desactivó la región de su cerebro donde se situaba su lengua nativa, dejándole solo la posibilidad de hablar en la lengua extranjera que conocía.

A mi una vez me pasó algo parecido.

A principios de Mayo de 2013, tras una agitada noche de feria me despierto en una cama hinchable improvisada en el salón de la casa de unos amigos en la que me había quedado a descansar, o “a dormir la mona” como se conoce en la jerga nocturno-festiva.

Y cuál es mi sorpresa cuando al despertar, varios de los allí presentes empezaron a llamarme “portugués”. ¡Qué pasa portugués! ¿cómo estás portugués? ¡Qué risa lo de anoche!

Y yo.. ¿portugués de qué? Yo soy español, y para ser más concreto soy de esta tierra, de Jerez.

Mientras estabas dormido empezaste a hablar en un idioma raro, me dijo uno.

Días antes había regresado de una estancia en Rumanía de 2 semanas de duración. El idioma al que se referían como “portugués” era rumano. Había hecho uso del idioma en situaciones cotidianas para moverme por el país. Y de alguna forma se había grabado en mi subconsciente.

¡Portugués, portugués!! Que no es portugués, es rumano, les dije yo.

Con caras de asombro, uno de ellos mencionó que creían que el rumano se parecía más al ruso que al oficial de nuestros vecinos lusos. Y a pesar de conocer finalmente de qué idioma se trataba, durante ese día y hasta que terminó la Feria, se refirieron a mí como “el portugués”.

El subconsciente tiene sus propias reglas y a menudo cuando sueñas en el idioma, significa que tienes cierto grado de fluidez.

Por ello mismo, y aunque seguí hablando español hasta el día de hoy, si algún día despertara sin hablar una palabra de mi querido inglés, estos consejos son los que me daría a mi mismo para re-aprenderlo; y rápido además:


1. Cada momento cuenta, exprímelo al máximo.

Estudia cada día. Evita la tentación de querer saberlo todo de golpe, y en cambio enfócate en entender cada punto, cada palabra, cada sonido, de la mejor forma posible. Que sean estos los ladrillos que van construyendo la casa.


2. Pasa menos tiempo viendo películas y series, y enfócate más en trabajar con diálogos.

Se que te encantan ver series en versión original con subtítulos. Por mucho que intentes afinar el oído, y prestar atención al detalle, el nivel es más alto del que tienes, y te va a llevar a la frustración en numerosas ocasiones. Enfócate en machacar diálogos más sencillos hasta su completa absorción.


3. Habla con nativos cuanto antes.

En tus estancias de verano en el extranjero vas a conversar en incontables ocasiones con extranjeros cuya lengua nativa no es el inglés, se te van a pegar algunos vicios y no vas a recibir feedback por su parte. En cuanto puedas, asóciate con nativos en el idioma, aunque sea más duro al principio y el sentimiento de inferioridad te acompañe durante algún tiempo, a la larga acabarás hablando mejor inglés y obtendrás valiosa retroalimentación por el camino.


4. Elige un libro de texto (con diálogo y audio asociado) que te agrade.

Después de tu amigo Pablo que te acompañaba a todos los viajes anteriores en el punto anterior, tu mejor aliado para desarrollar una base sólida en el idioma es un libro de texto con diálogos y audio asociado. Trabájalo frecuentemente y verás resultados.


5. Enfócate en una buena pronunciación desde el principio.

Aunque tu pronunciación de español sureño con tintes fonológicos británicos parezca muy sexy a tu novia extranjera de entonces, si quieres que los nativos te entiendan y realmente te llegues a sentir parte del club, tienes que hablar lo más parecido a ellos. Así que céntrate en una buena pronunciación desde el inicio, repitiendo las oraciones tal como las reproduce un nativo. Grábate y pide feedback a tu tutor o tándem.


6. No tengas miedo a hacer el ridículo.

Nunca vas a ser nativo en el idioma, te lo digo ya. Cuanto menos consciencia tengas de ti mismo, cuanto menos te sientas observado y menos te importe el resultado, mejor lo harás. Así que deja de tomarte tan en serio y habla lo que tengas que hablar. Al cerebro le gusta la velocidad. Y los nativos perdonan más los pequeños errores cometidos que la inseguridad. Además, ¿qué mejor cumplido que hablar su lengua y hasta con buen acento? Véase el punto número 5.


7. Vive tus intereses en el idioma

La mejor manera para que el idioma lo tengas fresco en tu mente es que lo toques diariamente. Y de verdad lo vas a conseguir una vez que encuentres el material suficiente en el idioma para empaparte de los temas que verdaderamente te interesan. Aún no lo sabes, pero a partir de inicios de 2012 te volverás un entusiasta de los libros de ensayo de psicología, finanzas, libertad y emprendimiento. Te encantará el idioma, lo habrás integrado en tu vida, y no podrás ni imaginarte cómo era tu vida antes de cruzar el puente. A partir de ahí, no habrá marcha atrás.


Con esto terminamos el post de hoy. ¿Y tú que harías diferente si volvieras a empezar con el idioma? ¿Qué le dirías a tu “yo” del pasado?


¡Cuéntanoslo aquí abajo en los comentarios!

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